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miércoles, 16 de enero de 2013

Nino, nuestro amigo estornino


Hace unos meses nos dejaron en Cañada Real un diminuto pajarillo. Era un pequeño estornino que se había caído del nido. Nuestra compañera Ana, empleo toda su paciencia para alimentarlo día a día, hasta que fue creciendo junto con otro compañero de viaje, Violeto, un precioso ejemplar de cigüeña blanca.

En otras ocasiones, cuando pueden volar y valerse por ellos mismos, nos abandonan y buscan la compañía de otros de su misma especie. Pero Nino, nuestro negro amiguito, ha decidido formar parte de nuestra familia, especialmente grande en verano.

Viene a visitarnos todas las mañanas y a darnos los buenos días y por la noche es el último de nuestros acompañantes. Se acerca a menudo a vernos y a participar de nuestras actividades, tal cual fuera un niño más, que parece ser lo que se cree. Participa en las asambleas de campamentos, en las canciones, en los juegos y veladas… hace felices a los niños que esperan impacientes verle llegar y se preocupan de que no le pase nunca nada o coma lo que no debe.


El otro día Nino hizo algo asombroso, cazo una avispa y se la trajo a una compañera como regalo. Está aprendiendo y sabe que en el campamento de Cañada Real es muy importante compartir, disfrutar y convivir con los demás.
Es un pequeño amigo de no más de 22 cm., muy especial para todos, va de hombro en hombro o de mano en mano… a veces simplemente llega y nos observa como si nos entendiera. Incluso Kira, nuestra perrita, se ha hecho amiga de Nino.

Nos habría encantado que se fuera a formar parte de una nueva bandada, le dimos una oportunidad de sobrevivir e intentamos que viviera en libertad, pero él ha decidido quedarse con nosotros y nosotros le queremos como a uno más de esta maravillosa familia.


Blanca Herrera

viernes, 16 de noviembre de 2012

Cigüeña negra, colaboración con los programas de cría en cautividad.

                                                          LA CIGÜEÑA NEGRA

A nuestro Centro de Naturaleza han llegado dos ejemplares inmaduros de cigüeña negra (Ciconia nigra), del Zoo Botánico de Jerez. Aún con sus tonos marrones en el plumaje, sus patas y pico sin el típico color rojo y la carúncula todavía marrón.

La cigüeña negra es un ave esquiva y solitaria, muy difícil de ver. Anida frecuentemente en árboles o en riscos de montañas, pero cerca de los ríos, charcas o lagunas que necesita para alimentarse y siempre alejada de las poblaciones humanas. De adultos pueden llegar a medir 1 metro con una envergadura de 1.6 metros, pero lo que llama la atención es el color negro de su plumaje. Si tienes la suerte de ver uno de estas huidizas aves no dejes de fijarte en esos brillos metálicos entre verdes y morados que aparecen en sus plumas de cabeza, cuello, dorso, cola y coberteras alares. Su pico y patas son rojo intenso, al igual que la carúncula (zona sin plumas alrededor del ojo) también rojo intenso en los adultos. Las partes inferiores de la zona axilar y ventral, tiene color blanco, al igual que en muslos e infracobertoras caudales. Los machos y las hembras son muy parecidos, si acaso los primero algo mayores y con el pico ligeramente más curvo.

A España suelen llegar a partir del mes de marzo, aunque algunas pueden hacerlo ya en el mes de febrero. A diferencia de la cigüeña blanca, no suele emitir crotoreos y menos echar el cuello hacia atrás para realizarlos. En cambio si tiene unas variadas vocalizaciones, descritas como un suave y melodioso silbido, o también jadeos roncos… Estos van acompañados de un baile de cabezas hacia los lados, arriba y abajo, junto con movimientos de cola cuando inician el cortejo. Les gusta ocupar el nido del año anterior, aunque no siempre lo hacen, pudiendo llegar incluso a ocupar nidos de otras rapaces o de cigüeñas blancas. Para fabricarlos utiliza ramas e hierba, forrando su interior de una suave capa de musgo y hojas verdes. Las puestas son de entre 3 o 5 huevos, con una diferencia de dos días entre cada huevo. Tanto para la incubación como para el cuidado de los pichones, se turnan los dos miembros de la pareja. Para alimentar a los crías los adultos regurgitan en el nido, la comida que llevan en el buche. Al cabo de unas 9 o 10 semanas los pollos abandonaran el nido. Después partirán a pasar el invierno a climas más cálidos, en África. Como hemos dicho antes, la cigüeña negra es solitaria, pero se vuelve gregaria para realizar estas migraciones.

En la Península Ibérica tenemos la suerte de poder continuar viendo, eso sí con una gran dosis de paciencia, a esta tímida ave volando nuestros cielos o andando cerca del agua en busca de comida… pero como viene siendo algo habitual, su número se ha reducido drásticamente y somos los hombres los mayores responsables de este hecho. La cigüeña negra se considera en peligro de extinción en nuestro país; en parte por la destrucción de su hábitat, por contaminación de las aguas y por actividades humanas tipo alpinismos, pesca y agricultura entre otras. Por eso en Cañada Real estamos orgullosos de colaborar en un programa de cría en cautividad de esta especie de cigüeñas, de entre las 19 existentes en el mundo.

Blanca Herrera

lunes, 2 de julio de 2012

Nuestras aves no pueden volar.






En Cañada Real Open Center, acogemos a diferentes especies de rapaces diurnas pertenecientes a la fauna ibérica, desde los grandes buitres leonados (Gyps fulvus) al pequeño cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) o rapaces nocturnas como el cárabo (Strix aluco). Pero nuestras aves no pueden volar, son irrecuperables para su entorno. Todas ellas comparten un problema común: el choque con la expansión del hombre y debido a ello nunca más podrán vivir en libertad al haber sido impedidas para ello.



Os vamos a contar algunas de sus peculiares “enfermedades”:

Mila: Entre las últimas en llegar esta un precioso ejemplar de milano real (Milvus milvus), que nos ha cedido GREFA. Mila fue encontrada a los pies de una torreta de alta tensión y tuvo que serle apuntada un ala.




También hace poco se instalo H, un Halcón peregrino (Falco Peregrinus) precioso que sufrió un disparo en un ala, lo que le impide volver a utilizarla.

Nicolas: Nuestro amigo más antiguo, un maravillo Buitre leonado que también sufrió un disparo en el ala y que ahora comparte instalación con dos amigos, Colas y Colasa, que sufrieron suertes parecidas a las anteriores.



Pero también tenemos un milano negro (Milvus migrans), ratonero común (Buteo buteo), azor (Accipiter gentilis), águila calzada (Hieraetus pennatus), Águila Culebrera Europea (Circaetus gallicus), lechuza común (Tyto alba), búho real (Bubo bubo), mochuelo (Athene noctua),… que han sufrido electrocuciones o choques con los cables de tendidos eléctrico, envenenamientos, disparos, expolios en los nidos o han sido troqueladas.



Además de nuestras rapaces, llegan a Cañada Real diferentes aves como cigüeña blanca (Ciconia ciconia) o nuestro pequeño Rulo o precioso arrendajo (Garrulus glandarius), cuervos (Corvus corax), cornejas (Corvus corone)
 



Para nosotros es una “suerte” contar con ellas, son los mejores educadores ambientales que se pueden tener, porque nuestras rapaces han sufrido las consecuencias de un mundo donde el ser humano a veces se olvida que no esta sólo y de que solo no puede vivir. A través de los distintos problemas que han sufrido nuestros amigos alados, podemos concienciar a los visitantes y continuar con nuestra labor de educación ambiental. Como sería nuestra vida sin poder andar y correr, sin poder bailar nuestra canción preferida con esa persona a la que tanto amamos, sin poder llevar a montar en bici a nuestros hijos…

Hay grandes acciones para proteger a nuestras rapaces que parecen estar fuera de nuestro alcance, pero hacer un uso responsables de los recursos, reciclar, no tirar basura al suelo, apagar la luz cuando no se necesita, no encender la televisión como ruido de fondo, cerrar los grifos, no utilizar el coche para recorrer diez metros… si son pequeñas gestos que podemos realizar cada día y que suponen grandes pasos en la conservación de nuestra fauna.





Las aves han nacido para volar, para surcar el cielo y ofrecernos un espectáculo único y digno de contemplar por nosotros y por las siguientes generaciones. Como ya hemos hecho en anteriores ocasiones, desde Cañada Real realizamos un llamamiento para que entre todos contribuyamos a que este maravilloso espectáculo continúe produciéndose año tras año.





Blanca Herrera